![]() |
FIESTAS |
![]() |
Fiestas de Santiago Apóstol en Gata
Desde tiempo inmemorial la Villa de Gata se viste de fiesta cada año el 25 de julio, festividad de Santiago Apóstol, patrono del lugar.
Desde la víspera, Gata se engalana
a lo largo de sus plazas y calles y ya, en la noche del 24, se inician las
verbenas populares en la plaza de la Constitución, muy renombradas en la
comarca y de gran aceptación tanto entre los gateños como entre los
forasteros.
![]() |
![]() |
A primeras horas de la mañana
del 25 la plaza de Gata se llena de puestos de ajos y otras mercancías, que los
agricultores de Montehermoso traían antaño a lomos de caballerías. Por este
motivo se llamaba a este improvisado mercadillo "la feria del ajo".
Horas más tarde las
campanas de la iglesia repican alegre y solemnemente para iniciar los actos
religiosos, a los que acuden los gateños de todas las edades. Tienen lugar la
misa y la procesión en honor del Santo Patrón.
Terminados los actos
religiosos, llega el momento de saborear el exquisito vino de pitarra, la
charanga inunda el ambiente con sus ritmos acompasados, seguida por toda la
chiquillería y la jornada se completa con diversas actividades, organizadas
para la ocasión, terminando con la verbena en la plaza, que dura hasta altas
horas de la madrugada.
A pesar de la prohibición de esta fiesta en alguna época reciente de nuestra historia, en Gata siempre se celebraron los Carnavales.
Es el momento adecuado para sacar de
los baúles las sayas y los pañuelos de cien colores y lucir el traje típico
de la localidad. La verbena en la plaza es el punto de encuentro en estos días
y los más pequeños se transforman en alegres disfraces de vivos colores.
![]() |
![]() |
Esta romería se celebraba en el mes de septiembre, pero con la idea de que participaran en la misma los gateños repartidos en la diáspora, se trasladó al segundo domingo del mes de agosto.
En la fecha señalada el puerto de Castilla se adorna en su horizonte por una hilera de gateños, que, a pié o en caballería, suben a lo alto de la sierra, donde se participa de una jornada campestre, en sana convivencia, inundados por los sones del tamboril y la flauta, convirtiendo el enclave en un lugar mágico durante unas horas.
Tras la misa se saca al Santo ó a
la Virgen del Puerto, en años alternativos. Las mozas cantan el ramo y se
"tira la bandera" con maestría a la sombra de los castaños, de cuyas
ramas penden las alforjas repletas de manjares traídos para la ocasión.
![]() |
![]() |
A mediados del mes de mayo,
cuando las parcelas ye están sembradas en espera de la próxima cosecha, llegan
las fiestas de San Isidro y La Moheda se engalana en sus fiestas patronales. Las
rogativas al santo para que fructifiquen las cosechas, las verbenas y las
vaquillas, entre otras actividades, proporcionan unos días de alegría a todos
los que comparten estas fechas.
Todas las fiestas
mencionadas son siempre propicia ocasión para lucir los trajes típicos de la
localidad y las mozas del lugar se atavían con sus mejores alhajas, de hermosas
filigranas, hábilmente realizadas por el orive del lugar.
Hay que destacar también
las fiesta de quintos. En La Moheda de Gata prenden grandes fogatas, mientras
que en Gata se mata el gallo, semienterrado, blandiendo un sable con los ojos
vendados y se corta un pino de grandes proporciones, que luego colocan en posición
vertical en el valle de la Puente.
![]() |
![]() |
Habiendo existido en Gata durante siglos el Convento del Hoyo, no es de extrañar que estuviera por estas tierras San Pedro de Alcántara.
Cuenta la tradición que estando este Santo en Gata, hizo una cruz de madera de tales dimensiones que doce hombres no podían levantarla. Sin a yuda de nadie, S. Pedro la cargó sobre sus hombros tomando el camino de la sierra, transportándola en el último tramo de rodillas para luego clavarla en lo alto del monte, de cuya cima se divisaba Castilla, Extremadura y Portugal, ante el asombro de todos los presentes.
También son tradicionales, año tras año, las procesiones de Semana Santa por las estrechas y empinadas calles de la Villa o en el singular paraje del valle de la Puente, con imágenes centenarias como el Santo Cordero, la Dolorosa, el Cristo articulado o el del Humilladero, obra póstuma del escultor Pedro de Paz.
![]() |
![]() |
|||
![]() |
![]() |
![]()